M.G.

Patricia quería dedicarse a trabajar con niños, pero la vida te da sorpresas, como dice una famosa canción. Así que su formación como trabajadora social la llevó a trabajar con personas mayores. Y, oh sorpresa, aquí se encuentra muy a gusto: aprendiendo cada día algo distinto de cada persona con la que trata, con su historia particular, la que «no hay que juzgar», nos recalca.

¿Por qué estudiaste Trabajo Social? ¿Dónde?

Estudié Trabajo Social aquí, en la Universidad de La Laguna. ¿Por qué? Pues la verdad es que no lo sé. En principio no tenía muy claro qué carrera quería hacer, pero sí quería que estuviese relacionada con ayudar a las personas, con ayudar a quienes lo están pasando mal. Entonces me encontré con Trabajo Social. Empecé sin ninguna expectativa y la verdad es que me gustó muchísimo. Cursé toda la carrera y, en las prácticas, yo quería trabajar con menores, pero por tema de plazas acabé en ACUFADE, que es una empresa que trabaja con personas mayores. Pensaba que era un ámbito que no me iba a gustar nada, y fue todo lo contrario: me encantó, me gustó muchísimo.

Después estuve en el Ayuntamiento de Vilaflor a través de un convenio. Ahí empecé a relacionarme más directamente con los mayores, pues Vilaflor es un municipio pequeño con una población muy envejecida. Fue cuando tuve más contacto directo con ellos y me gustó muchísimo el ámbito. Cuando acabé en Vilaflor, empecé a enviar el currículo a algunas empresas que trabajan con personas mayores. Y aquí estoy.

¿A gusto con este empleo?

Muy a gusto. Y muy a gusto con Grupo M.

Con frecuencia se dice que los niños y los mayores se parecen de alguna manera, que las personas mayores vuelven a ser niños.

Sí, en muchas ocasiones vuelven a ser niños. No tiene nada que ver un ámbito con el otro, es un trabajo completamente diferente, pero el trabajo con mayores es muy bonito, muy bonito.

Cada persona tiene su historia y una forma de ser forjada por su trayectoria de vida que no se puede juzgar a priori. Hay que ponerse en su lugar.

¿Qué destacas como lo más positivo de todas las experiencias que has tenido trabajando con personas mayores?

Lo más positivo es el aprendizaje que te aporta cada una de las personas con las que tratas en el día a día. Como tratas directamente con ellos, de todos aprendes algo diferente, de todos te llevas una lección, una experiencia de vida distinta.

¿Tratas más con los familiares que con las personas mayores?

Muchas veces es directamente con el usuario, pero en la mayoría de las ocasiones es más con la familia.

¿Echas de menos el contacto con las personas mayores?

No tanto, porque siempre se realizan visitas a domicilio y siempre hay trato directo con el mayor. Salvo en ocasiones muy puntuales, el trato directo suele ser con él. De esas visitas es de donde más experiencia y aprendizaje siempre te llevas, porque al final pasas un rato con ellos, hablas, te cuentan su vida… Muchas veces se encuentran solos porque sus hijos trabajan o sus familias están fuera, y simplemente necesitan hablar. Así aprendes muchas cosas y te llevas una experiencia diferente de cada uno.

¿Y es en esa primera visita cuando se inicia la relación?

Sí. En primer lugar se contacta por llamada, por correo electrónico o como sea, pero la visita, el primer contacto directo como tal, sí es la visita.

¿La primera cara que ven los usuarios es la tuya?.

Sí, la primera que reconocen es la mía. A veces ponen cara de satisfacción, a veces de susto.

¿Qué es más fácil: la relación con el usuario o con el familiar?

Con el usuario siempre es más cercana. Muchas veces surgen incidencias que hay que resolver, y las familias también se ven desesperadas, porque al final son personas mayores que hay que cuidar, muchas con problemas de salud bastante graves.

La relación es bastante buena en general, tanto con el usuario como con el familiar.

Normalmente el usuario suele tener un poco más de comprensión y ser algo más flexible. Las familias son un poco más exigentes, más serias y, a veces, más inflexibles a la hora de cambiar un horario o asignar un auxiliar diferente.

Lo entendemos, porque al final es una persona mayor en su domicilio, y cuando llega alguien nuevo con un horario diferente, la persona mayor, que tiene su rutina establecida, debe adaptarse.

La situación es completamente comprensible, pero a veces resulta imposible gestionar todo tal como desean las familias y los usuarios.

¿Qué lección aprendida consideras la más importante de toda tu experiencia como trabajadora social?

Que no hay que juzgar de ninguna manera. Cada persona tiene su historia y una forma de ser forjada por su trayectoria de vida que no se puede juzgar a priori. Cada persona tiene su historia.

Un comentario

  1. Idaira glez artigas

    Una gran chica , una coordinadora inmejorable, siempre atenta y responsable 🫂💫❤️

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