El programa universitario para mayores de 55 años bate récord de matrícula en el curso 2025-2026, suma cerca de 300 estudiantes más que el año anterior y gradúa a 271 personas en sus ocho diplomas.
La Formación Sénior de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria ha cerrado el curso 2025-2026 con 1.530 estudiantes matriculados, la cifra más alta registrada hasta ahora en este programa dirigido a personas mayores de 55 años. El dato supone un incremento de cerca de 300 alumnos respecto al curso anterior y confirma el crecimiento de una oferta académica orientada al aprendizaje permanente, la participación social y el envejecimiento activo.
La iniciativa cuenta con el impulso de la Dirección General de Mayores y Participación Activa del Gobierno de Canarias y forma parte del Plan Maresía, la estrategia autonómica para promover la autonomía, la innovación social, la participación y la protección de derechos de las personas mayores. Durante el mes de junio se graduaron 271 estudiantes en los ocho diplomas que integran la oferta formativa.
La universidad después de los 55
La Formación Sénior de la ULPGC constituye una oferta académica propia destinada a personas mayores de 55 años. Su finalidad es abrir la universidad a perfiles distintos del alumnado tradicional y responder a intereses formativos vinculados al conocimiento, la cultura, el desarrollo personal y la vida comunitaria.
El crecimiento de la matrícula muestra que la universidad ocupa un papel cada vez más relevante en las trayectorias de envejecimiento activo. Para muchas personas, volver a las aulas supone recuperar curiosidad intelectual, ampliar redes sociales y mantener una participación estable en espacios de aprendizaje compartido.
La consejera de Bienestar Social, Candelaria Delgado, defendió en el Parlamento de Canarias que este programa refleja la necesidad de que las políticas dirigidas a personas mayores vayan más allá de la atención asistencial y generen oportunidades para seguir aprendiendo, participar en la sociedad y mantener una vida plena.
Ocho diplomas y dos cursos académicos
La oferta actual está formada por ocho diplomas: Peritia et Doctrina, Estudios Canarios, Estudios Europeos, Estudios Africanos, Estudios Latinoamericanos, Estudios Científicos y Tecnológicos, Estudios Asiáticos y Estudios Gastronómicos Canarios.
Cada programa tiene una duración de dos cursos académicos, organizados en semestres, y reúne un total de 32 asignaturas. La estructura permite cursar una formación reglada, estable y adaptada a intereses culturales amplios, con contenidos que van desde la historia y la identidad canaria hasta la ciencia, la tecnología, la gastronomía o las relaciones internacionales.
La variedad de diplomas explica parte del aumento de la demanda. La Formación Sénior no se limita a un itinerario único, sino que ofrece áreas de conocimiento distintas para perfiles con experiencias, inquietudes y niveles formativos muy diversos.

Aprender como forma de participar
El crecimiento del programa confirma una transformación en la forma de entender la vejez. Las personas mayores aparecen aquí como alumnado universitario, con capacidad de elección, interés académico y presencia activa en la vida cultural de Canarias.
La universidad actúa como espacio de convivencia intergeneracional, aunque los programas estén pensados específicamente para mayores de 55 años. Las aulas permiten compartir experiencias, construir vínculos y mantener rutinas intelectuales que repercuten en la autoestima, la autonomía y la participación social.
En este contexto, la formación no se entiende solo como adquisición de conocimientos. También funciona como herramienta de bienestar, prevención del aislamiento y fortalecimiento de la vida comunitaria.
El Plan Maresía como marco
La financiación del programa se integra en el Plan Maresía, presentado por el Gobierno de Canarias como una estrategia para que las personas mayores puedan envejecer con salud, autonomía y participación, con independencia de su isla, municipio o situación personal.
Este marco permite situar la Formación Sénior dentro de una política pública más amplia. El envejecimiento activo no se reduce al cuidado físico, sino que incorpora educación, cultura, relaciones sociales, derechos y acceso a oportunidades.
La consolidación de este programa universitario ofrece además una respuesta concreta al reto demográfico del Archipiélago. A medida que aumenta el peso de la población mayor, crece también la necesidad de diseñar servicios y proyectos que reconozcan su diversidad y su capacidad de aportación.
Una demanda en crecimiento
El salto hasta los 1.530 estudiantes matriculados revela un interés sostenido por los estudios universitarios adaptados a mayores. La Consejería de Bienestar Social ha avanzado que continuará colaborando con la ULPGC para consolidar la oferta y estudiar nuevas posibilidades de crecimiento.
La evolución del alumnado apunta a una demanda que supera la dimensión puramente académica. Para muchos estudiantes, la Formación Sénior es también una forma de ordenar el tiempo, mantener hábitos, descubrir nuevos campos de conocimiento y sentirse parte de una comunidad.
La graduación de 271 personas este curso refleja la capacidad del programa para retener alumnado y culminar itinerarios formativos completos. El dato tiene valor educativo, pero también social, porque muestra que el aprendizaje puede seguir ocupando un lugar central en etapas avanzadas de la vida.
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