El hospital participa en un proyecto nacional que coordina Cardiología y Atención Primaria durante un periodo de hasta 15 meses para reducir el abandono de la medicación, detectar complicaciones y evitar nuevos episodios cardiovasculares.

El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria participa, como único centro de Canarias, en un proyecto nacional que intensifica durante los 12 o 15 meses posteriores a un infarto la coordinación entre Cardiología, Atención Primaria y enfermería gestora de casos, con el propósito de mejorar el cumplimiento terapéutico y reducir complicaciones, reingresos y nuevos acontecimientos cardiovasculares.

La iniciativa, denominada EVA Bridge, está dirigida a personas con enfermedad vascular ateroesclerótica después de un síndrome coronario agudo. El modelo organiza el tránsito desde el ingreso hospitalario hasta las consultas externas y el centro de salud mediante controles clínicos, seguimiento individualizado, educación sanitaria y herramientas digitales de comunicación.

El proyecto parte de un problema frecuente después del alta. Según la información facilitada por sus responsables, más del 60 % de los pacientes abandona la medicación un año después del episodio cardiaco. La iniciativa trata de reducir esa interrupción mediante un acompañamiento prolongado, aunque todavía no se han comunicado datos de resultados obtenidos en La Candelaria.

El tratamiento continúa después del alta

Superar la fase aguda de un infarto representa solo el inicio del proceso asistencial. Después de abandonar el hospital, el paciente debe mantener la medicación prescrita, acudir a revisiones, controlar factores de riesgo y modificar determinados hábitos para disminuir la posibilidad de una recaída.

La continuidad puede verse afectada por diferentes motivos. La ausencia de síntomas, las dudas sobre los fármacos, los efectos adversos, la complejidad de las pautas o la falta de coordinación entre niveles asistenciales pueden conducir a interrupciones o tomas irregulares.

EVA Bridge plantea un seguimiento más estrecho durante el periodo en el que el paciente pasa del control hospitalario a la atención ordinaria. El propósito consiste en evitar vacíos de información y asegurar que los profesionales compartan los objetivos clínicos, las pautas de tratamiento y los cambios registrados durante la recuperación.

La adherencia comprende algo más que tomar una medicación. También exige entender para qué sirve, conocer sus horarios, comunicar posibles problemas y mantener los controles indicados. El proyecto trata de reforzar estas tareas mediante información adaptada y contactos periódicos.

De Cardiología al centro de salud

La propuesta conecta el servicio hospitalario de Cardiología con los equipos de Atención Primaria y las consultas externas. Esta coordinación pretende acompañar al paciente desde el alta hasta la estabilización de su situación clínica.

El modelo se desarrolla por fases durante un periodo de entre 12 y 15 meses. Cada etapa incluye actuaciones de seguimiento y revisión con el fin de que los profesionales implicados mantengan una visión compartida del caso.

Atención Primaria adquiere una función relevante porque asume buena parte de los controles después del ingreso. La medición de la presión arterial, el seguimiento de síntomas, la revisión de los tratamientos y la vigilancia de otros factores cardiovasculares se integran en la atención continuada.

Cardiología mantiene, por su parte, la supervisión especializada y la valoración de la evolución del paciente. La comunicación entre ambos niveles permite ajustar las decisiones cuando aparecen cambios clínicos o dificultades relacionadas con la medicación.

Enfermería coordina cada caso

El proyecto incorpora la figura del profesional de enfermería gestor de casos, encargado de facilitar el tránsito entre los distintos recursos sanitarios y de mantener el contacto con el paciente.

Esta función permite centralizar información, resolver dudas y detectar dificultades antes de que provoquen el abandono del tratamiento o una descompensación. También contribuye a ordenar citas, pruebas y revisiones cuando intervienen varios profesionales.

La gestión de casos resulta especialmente útil en pacientes con tratamientos complejos, factores de riesgo acumulados o necesidades sociales que pueden dificultar el seguimiento. Su alcance dependerá de la valoración individual y de la organización establecida en cada centro.

La enfermería también desempeña un papel central en la educación sanitaria. Explicar las pautas, comprobar que se han comprendido y revisar su cumplimiento permite identificar errores que pueden pasar inadvertidos en una consulta puntual.

Educación para comprender la medicación

EVA Bridge reserva una parte de su intervención a mejorar el conocimiento que tiene cada persona sobre su enfermedad y su tratamiento. La información pretende favorecer una participación más activa en los cuidados después del infarto.

El paciente necesita reconocer síntomas de alarma, comprender por qué debe mantener determinados fármacos y conocer los factores que aumentan el riesgo cardiovascular. La educación también puede abordar alimentación, ejercicio, tabaquismo y control de la tensión arterial, siempre según las indicaciones del equipo asistencial.

El concepto de empoderamiento utilizado por el proyecto se traduce en una mayor capacidad para tomar decisiones informadas y comunicar dificultades. Esta participación no desplaza la responsabilidad hacia el paciente, ya que el sistema sanitario debe asegurar seguimiento, accesibilidad y coordinación profesional.

La información debe adaptarse a la edad, el nivel de comprensión y las circunstancias personales. La reiteración de mensajes y la participación de familiares o cuidadores pueden ser necesarias en algunos casos.

Herramientas digitales para mantener el contacto

El programa incorpora recursos digitales destinados a facilitar la comunicación entre profesionales y el seguimiento de los pacientes. La información difundida no concreta qué aplicaciones o dispositivos se utilizarán en La Candelaria ni qué datos serán registrados.

Estas herramientas pueden ayudar a compartir información clínica, recordar controles o mantener contactos entre consultas. Su utilidad depende de que sean accesibles, seguras y compatibles con los sistemas asistenciales ya existentes.

La digitalización tampoco sustituye la valoración presencial cuando la evolución clínica lo requiere. Su función consiste en complementar el seguimiento y facilitar la detección temprana de problemas.

La aplicación de estos recursos debe considerar las dificultades que algunas personas pueden encontrar por falta de dispositivos, conexión o habilidades digitales. La atención deberá mantener alternativas para evitar que la tecnología se convierta en una barrera.

Ocho hospitales participan en el proyecto

La Candelaria es uno de los ocho centros españoles integrados en EVA Bridge y el único situado en Canarias. La coordinación corresponde al Hospital Universitario de Bellvitge.

También participan el Hospital Universitario de Cruces, el Hospital Universitario Son Llàtzer, el Hospital General de Valencia, el Hospital de Ferrol, el Hospital Costa del Sol y el Hospital Universitario de Fuenlabrada.

La participación de hospitales de distintos servicios de salud permite aplicar el modelo en contextos organizativos diversos. La comparación podrá aportar información sobre su funcionamiento, siempre que el proyecto establezca indicadores comunes y publique los resultados.

La iniciativa cuenta con el aval de la Sociedad Española de Calidad Asistencial y de la Sociedad Española de Directivos de la Salud. Este respaldo institucional no sustituye la evaluación clínica necesaria para determinar si el programa mejora la adherencia o reduce nuevos episodios.

La enfermedad continúa aunque desaparezcan los síntomas

La enfermedad vascular ateroesclerótica se produce por la acumulación de placas en las arterias y puede afectar al corazón, al cerebro y a otros territorios vasculares. Después de un infarto, el riesgo no desaparece con el alta hospitalaria.

La prevención secundaria busca reducir la posibilidad de nuevos acontecimientos mediante medicación, seguimiento clínico y control de factores modificables. El tratamiento puede incluir distintos grupos de fármacos según la situación de cada paciente.

La ausencia de molestias puede generar una falsa percepción de recuperación completa. Sin embargo, la medicación mantiene su función aunque el paciente se encuentre bien, por lo que cualquier cambio debe realizarse después de consultarlo con el equipo sanitario.

El acompañamiento prolongado de EVA Bridge se concentra precisamente en esa etapa. El objetivo consiste en evitar que la distancia temporal respecto al infarto debilite el cumplimiento de las indicaciones.

La Candelaria atiende a 243 pacientes en rehabilitación cardiaca

El servicio de Cardiología dispone desde 2022 de una Unidad de Rehabilitación Cardiaca para personas que han sufrido un infarto agudo de miocardio. Este recurso atiende cada año a 243 pacientes.

La rehabilitación cardiaca combina evaluación clínica, ejercicio supervisado, educación sanitaria y control de los factores de riesgo. Su organización permite acompañar la recuperación física y reducir la exposición a nuevos episodios.

La existencia de esta unidad proporciona una estructura previa sobre la que puede apoyarse el nuevo proyecto. Ambos recursos comparten el objetivo de prolongar los cuidados después de la fase hospitalaria y mejorar la continuidad del tratamiento.

La información facilitada no precisa cuántos pacientes participarán en EVA Bridge ni qué criterios se utilizarán para incorporarlos. Tampoco detalla si todos los usuarios de rehabilitación cardiaca seguirán el nuevo modelo.

Altas en menos de 48 horas para casos seleccionados

La Candelaria cuenta además con un protocolo de alta precoz para determinados pacientes con infarto agudo de miocardio. La medida permite abandonar el hospital en menos de 48 horas cuando la evolución y la valoración médica lo aconsejan.

El alta temprana se acompaña de monitorización telefónica. Los profesionales preguntan por posibles síntomas, revisan dudas relacionadas con la medicación y controlan parámetros como la tensión arterial y la frecuencia cardiaca.

La selección clínica resulta esencial, ya que este procedimiento no se aplica de forma general a todas las personas que sufren un infarto. La estabilidad del paciente y la ausencia de complicaciones condicionan la decisión.

El seguimiento telefónico trata de mantener la seguridad después de reducir la estancia. La incorporación de EVA Bridge amplía esta lógica desde los primeros días hasta los meses posteriores al episodio.

Un modelo pendiente de evaluación

El proyecto plantea una respuesta coordinada a uno de los principales problemas de la prevención cardiovascular secundaria, aunque su alcance deberá medirse mediante resultados verificables.

La evaluación tendrá que determinar cuántos pacientes mantienen la medicación, qué dificultades aparecen, cuántos reingresos se producen y si disminuyen los nuevos acontecimientos cardiovasculares frente a la atención habitual.

También será necesario conocer la carga de trabajo que implica para los equipos, la aceptación por parte de los pacientes y las posibles diferencias relacionadas con la edad, el lugar de residencia o el acceso a herramientas digitales.

Hasta que se disponga de esos datos, EVA Bridge representa un modelo organizativo de seguimiento intensivo. Su aportación principal reside en conectar el hospital y el centro de salud durante una etapa en la que la continuidad de la medicación resulta determinante para la recuperación.

Deja un comentario

SUSCRÍBETE

Únete a la comunidad de Canarias Sociales sin pagar nada

CANARIAS SOCIAL