Entrevista con Juan Carlos Cortés, responsable de Contabilidad de Grupo M

Juan Carlos Cortés Torres se incorporó a Grupo M en agosto de 2023, después de haber desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en el sector financiero. En Caracas, su ciudad de origen, fue responsable del control de la contabilidad de una entidad bancaria. Tras emigrar a Canarias en 2017, inició una nueva etapa que le ha llevado a asumir la gestión económica de una empresa dedicada al cuidado de las personas.

Desde el área económica, Cortés se ocupa de una estructura especialmente compleja, en la que la facturación, las nóminas, el cumplimiento laboral y los procedimientos administrativos sostienen una atención que se desarrolla diariamente en los hogares. En esta entrevista explica cómo la incorporación de nuevas herramientas de gestión ha permitido acompañar el crecimiento de Grupo M, mejorar la comunicación con sus profesionales y analizar con mayor precisión las necesidades de cada servicio.

Llegó a Grupo M después de haber trabajado en el sector bancario en Venezuela. ¿Cómo ha sido el cambio entre ambos ámbitos?

En Caracas era el contralor de un banco y me ocupaba, fundamentalmente, de su contabilidad. Era un trabajo muy vinculado a los números y a los procedimientos internos. En Grupo M también debemos garantizar el cumplimiento de todas las obligaciones administrativas, atender los requerimientos, gestionar la facturación y mantener el equilibrio económico, aunque aquí existe una diferencia esencial. Detrás de cada dato hay un servicio de atención a una persona.

La gestión tiene que asegurar que la empresa sea sostenible, pero esa sostenibilidad debe alcanzar también al beneficiario del servicio. Analizamos cada situación y aplicamos la flexibilidad necesaria cuando las circunstancias de una persona requieren determinados ajustes. Procuramos cuidar todas las piezas para que la organización cumpla sus deberes, mantenga su estabilidad y continúe prestando el apoyo que necesita cada usuario.

¿La administración de una empresa de servicios sociales presenta una complejidad distinta?

Sí, porque cada servicio tiene unas circunstancias concretas. Una parte importante de las personas atendidas recibe prestaciones vinculadas a la dependencia, de manera que intervienen diferentes procedimientos, plazos, administraciones y modalidades de financiación.

La gerencia se ha preocupado por dotar al equipo administrativo de las herramientas necesarias para analizar cada expediente con el máximo nivel de detalle. Contamos con sistemas que nos permiten conocer la realidad económica de los servicios, valorar cada caso y disponer de información fiable para tomar decisiones. También hemos recurrido a asesores, consultores y apoyos especializados cuando ha sido necesario reforzar algún ámbito de la gestión.

¿Qué cambios se han introducido para modernizar esa estructura administrativa?

Una de las primeras decisiones fue adquirir un sistema de planificación de recursos empresariales, un ERP, que nos ha permitido integrar la gestión económica. Incorporamos internamente la contabilidad y los procesos de facturación, junto con un programa específico para las nóminas y la administración laboral.

Esa transformación ha dado mayor robustez a la gestión del personal, que representa el principal activo de Grupo M. También ha mejorado el control económico y el cumplimiento de las obligaciones laborales. Ahora podemos disponer de información actualizada, analizarla y facilitar a la gerencia los datos que necesita para adoptar decisiones con mayor seguridad.

Aunque se desarrolla entre programas, facturas y expedientes, ¿cómo repercute ese trabajo en la atención domiciliaria?

El área administrativa trabaja para que todo el sistema funcione correctamente. Debemos asegurar que la información llegue a cada departamento dentro de los plazos establecidos, que los servicios se facturen de manera adecuada y que las obligaciones con los profesionales se atiendan con precisión.

La persona usuaria quizá perciba principalmente el trabajo de la auxiliar que acude a su domicilio, de la trabajadora social o del fisioterapeuta, aunque detrás existe una estructura amplia que organiza horarios, tramita documentación, gestiona incidencias y coordina los recursos. La administración permite que el servicio pueda prestarse en las condiciones acordadas.

Grupo M concede una especial importancia a la selección, formación y supervisión de sus profesionales. ¿Cómo se gestiona administrativamente un equipo tan amplio?

La gestión laboral requiere mucho cuidado y bastante rigor, especialmente en una actividad en la que los servicios, las jornadas y las necesidades pueden variar. El sistema que hemos incorporado incluye un portal de comunicación con los trabajadores. A través de esta herramienta pueden tramitar permisos, bajas, ausencias y otras gestiones, que quedan registradas en tiempo y forma.

Esta organización aporta claridad a todas las partes. Además, el equipo de Recursos Humanos mantiene una atención muy cercana y responde a llamadas, dudas, consultas o revisiones relacionadas con las nóminas y los pagos. El objetivo consiste en que los profesionales, como recurso fundamental de la empresa, reciban el mejor acompañamiento posible.

¿La tecnología ha mejorado también la relación con la plantilla?

Ha sido una pieza clave. La tecnología facilita la comunicación y permite disponer de un registro preciso, aunque la atención personal continúa siendo imprescindible. Los profesionales necesitan herramientas ágiles para realizar sus trámites y también personas que escuchen sus consultas y les ofrezcan una respuesta.

La combinación de ambos elementos ha mejorado la organización interna. El sistema ordena la información y el equipo humano aporta la cercanía necesaria para atender las situaciones que surgen en el trabajo diario.

Grupo M ha experimentado un crecimiento considerable en el número de personas atendidas. ¿Qué ha impulsado esa evolución?

Valoramos el esfuerzo que está realizando el Gobierno de Canarias para reconocer las prestaciones a las personas que necesitan apoyos. La reducción de los plazos de espera ha permitido que un mayor número de beneficiarios acceda a los servicios y nosotros hemos acompañado ese proceso para prestar la atención en las mejores condiciones posibles.

Ese crecimiento exige buscar profesionales, incorporarlos, mantener los equipos y reforzar la estructura de la empresa. Durante el último año hemos percibido un impulso importante de las políticas de dependencia y una mayor apuesta por la atención domiciliaria, que permite a las personas recibir cuidados en su propio entorno.

La organización ha visto incrementado el volumen de atención. ¿Cómo se afronta un crecimiento de esa dimensión?

La perspectiva es favorable y, al mismo tiempo, supone un reto considerable. El aumento de la actividad requiere encontrar personal idóneo, cualificado y preparado para prestar un servicio de calidad. También demanda una estructura administrativa capaz de gestionar más expedientes, nóminas, facturas, comunicaciones y necesidades organizativas.

Grupo M mantiene un compromiso firme con el cuidado de las personas. Queremos que el crecimiento preserve la calidad de la atención y el calor humano que caracteriza el servicio. Aumentar el volumen de actividad exige reforzar los equipos sin perder la cercanía con cada persona usuaria.

¿Qué papel desempeñará la atención profesional en el domicilio durante los próximos años?

Todo apunta a que continuará ganando importancia. La reducción de las listas de espera representa uno de los factores que impulsan la demanda, junto con el envejecimiento de la población. Cada vez habrá más personas que necesiten apoyos para continuar viviendo en su hogar.

Resulta difícil establecer una cifra exacta, aunque esperamos un crecimiento significativo durante los próximos dos o tres años. Las administraciones están reforzando el sistema y la empresa quiere acompañar esa evolución con profesionales cualificados, herramientas adecuadas y una organización preparada.

¿La expansión del sector puede atraer a nuevos operadores?

Es probable que se incorporen nuevos actores a la prestación de servicios y que las entidades que ya trabajan en este ámbito consoliden su actividad. La evolución del sistema de dependencia y la apuesta por los cuidados domiciliarios abren nuevas posibilidades, pero también elevan las exigencias.

La calidad dependerá de la capacidad para seleccionar y mantener equipos adecuados, cumplir las obligaciones administrativas y ofrecer una atención centrada en las personas. Grupo M quiere seguir creciendo desde ese compromiso con la gestión y con el cuidado.

¿Las personas usuarias conocen la importancia del trabajo que se realiza desde el área administrativa?

Las personas están muy pendientes de las cuestiones relacionadas con su facturación. Existen servicios con cobros totales, parciales o vinculados a distintas prestaciones, y es comprensible que surjan dudas. Nuestra responsabilidad consiste en disponer de un control exhaustivo y ofrecer respuestas claras cuando una persona consulta si se ha efectuado un cobro o cómo se ha calculado una determinada cantidad.

Los sistemas incorporados nos permiten revisar cada caso con precisión. La administración adquiere visibilidad cuando surge una consulta, aunque su labor se desarrolla diariamente para que todos los procesos estén ordenados y el servicio pueda funcionar.

¿Qué ha aprendido al pasar del ámbito financiero a una empresa dedicada a los cuidados?

He comprobado que la gestión económica puede tener una dimensión directamente vinculada al bienestar de las personas. Los números siguen siendo fundamentales, porque garantizan la continuidad de la empresa y el cumplimiento de sus obligaciones, pero aquí cada decisión repercute en un servicio esencial.

El equilibrio consiste en mantener una organización sólida y, al mismo tiempo, comprender la realidad de cada persona. La administración debe aportar rigor, información y estabilidad para que los equipos asistenciales puedan concentrarse en aquello que define a Grupo M, que es cuidar a las personas en su entorno con profesionalidad y cercanía.

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