Quince estudiantes de un instituto de Agüimes y 15 usuarios del Centro de Día de Mayores de La Isleta han participado en una caminata por la Finca de Osorio dentro de Gen Match, un programa del Gobierno de Canarias que promueve las relaciones entre generaciones

Treinta jóvenes y mayores de Gran Canaria han compartido experiencias personales, recuerdos y formas diferentes de entender las relaciones sociales durante una caminata intergeneracional por la Finca de Osorio, en Teror. La actividad ha reunido a 15 estudiantes de un IES de Agüimes y a 15 personas del Centro de Día de Mayores de La Isleta dentro del programa Gen Match del Gobierno de Canarias y de las actividades organizadas con motivo del Mes del Mayor.
El encuentro ha utilizado una caminata circular y accesible como escenario para propiciar conversaciones entre participantes que pertenecen a generaciones diferentes. El primer empleo, los estudios, las aspiraciones de infancia, las formas de divertirse o los cambios experimentados por las relaciones personales han servido para establecer un diálogo en el que jóvenes y mayores han podido comparar sus respectivas experiencias de vida.
El viceconsejero de Bienestar Social del Gobierno de Canarias, Francisco Candil, ha acompañado al grupo durante una actividad planteada también como herramienta frente al aislamiento y la pérdida de redes sociales.
Gen Match crea espacios de relación entre generaciones

La iniciativa se enmarca en Gen Match, un proyecto con el que el Gobierno de Canarias busca favorecer espacios de encuentro entre personas de diferentes edades y trasladar la perspectiva intergeneracional a sus actuaciones.
“La intergeneracionalidad es un valor fundamental, transversal que debe estar presente en todas las acciones que organizamos”, ha señalado Francisco Candil, quien ha expresado la intención de que el proyecto pueda “convertirse en un referente para otras instituciones”.
El viceconsejero ha relacionado la necesidad de este tipo de propuestas con las transformaciones experimentadas por las redes familiares y sociales durante las últimas décadas.
“Hace 30 años no se nos hubiera ocurrido que tuviéramos que generar espacios de este tipo, pero hoy el aislamiento, la pérdida de redes sociales ha hecho que ésta se convierta en una actuación prioritaria por parte del Gobierno”, ha explicado.
La actividad ha incorporado de esta forma una dimensión relacionada con la soledad y el aislamiento social que puede afectar a distintas generaciones. El objetivo del encuentro ha sido facilitar que los participantes establezcan vínculos desde una relación directa y compartan conocimientos y experiencias en ambas direcciones.
Del primer trabajo a las nuevas formas de comunicarse
La caminata se ha desarrollado mediante parejas rotativas, lo que ha permitido que cada participante conversara con diferentes personas durante el recorrido.
Las preguntas planteadas han partido de situaciones cotidianas capaces de mostrar tanto las diferencias generacionales como los elementos comunes. Jóvenes y mayores han hablado sobre su primer trabajo y sus estudios, sobre qué querían ser cuando eran pequeños y sobre cómo han cambiado las expectativas personales con el paso del tiempo.
El ocio ha ocupado otra parte de las conversaciones. Los mayores han recordado cómo transcurría un fin de semana durante su juventud, cómo conocían a otras personas y qué hacían para divertirse, mientras que el intercambio ha permitido comparar aquellas experiencias con las actuales formas de relación y comunicación.
Las conversaciones han abordado igualmente qué aspectos de la vida cotidiana han cambiado y cuáles permanecen, utilizando los recuerdos individuales como punto de partida para conocer realidades alejadas en el tiempo.
“Nosotros aportamos experiencia y ellos algo más actual”

Los propios participantes han destacado el intercambio de conocimientos generado durante el recorrido. Una de las mujeres del Centro de Día de Mayores de La Isleta ha resumido esa relación desde la complementariedad entre ambas generaciones.
“Nosotros aportamos experiencia y ellos algo más actual, nos incentivan, ayuda, crean más ilusión”, ha explicado.
Desde el grupo de jóvenes, una de las participantes ha señalado que la relación va más allá de compartir conocimientos relacionados con las nuevas tecnologías. “El encuentro es muy positivo para que los mayores se sientan acompañados, que alguien los escucha, atiende, quiere hablar con ellos, conocerlos”, ha afirmado.
Los testimonios han situado la conversación y la compañía en el centro de una experiencia que busca generar nuevas relaciones y, al mismo tiempo, ofrecer a los jóvenes la posibilidad de aproximarse directamente a las vivencias de generaciones anteriores.
Una caminata accesible para facilitar la participación
El itinerario circular por la Finca de Osorio y su entorno, en el municipio de Teror, se ha diseñado para permitir la participación conjunta de todo el grupo. La organización ha priorizado un recorrido cómodo y accesible, con un ritmo adaptable a las diferentes necesidades de los participantes.
La caminata ha funcionado así como soporte de una actividad cuyo propósito principal no estaba en la distancia recorrida, sino en facilitar el diálogo durante el trayecto.
A las conversaciones en parejas se han añadido dinámicas grupales destinadas a ampliar el intercambio. La jornada ha finalizado con un espacio de preguntas anónimas, un almuerzo y una puesta en común de las reflexiones surgidas durante la mañana.
La experiencia desarrollada en Osorio ha permitido que estudiantes y personas mayores intercambien conocimientos desde posiciones diferentes, con la conversación como elemento para conocer cómo han evolucionado el trabajo, el ocio, las relaciones personales y las formas de comunicación entre generaciones.
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